«Ficción experimental contra bizarro», por Carlton Mellick III

Básicamente, la diferencia es que en el bizarro, lo extraño se aplica a la trama y en la ficción experimental se aplica al estilo.

Tengo que decir que me gustan muchas cosas que tienen la etiqueta de ficción experimental. Me encantan Kathy Acker, William Burroughs, y prácticamente todo lo que ha publicado la editorial FC2. Pero mucha gente no se da cuenta de que la ficción experimental es en realidad un género, como el terror, la ciencia ficción o la novela romántica. Tiene sus propias limitaciones, reglas, clichés y convenciones. Y su público (aunque pequeño) tiene una idea de cómo debería ser. Así que, por muy loco que sea tu estilo de escritura, a un fan de la ficción experimental puede que le sepa a poco (de la misma manera que solamente el hecho de ser raro no sea suficiente para un fan del bizarro).

Desgraciadamente, la ficción experimental tiene mala prensa. Para empezar, el término «experimental» es un poco peyorativo. ¿Hay alguien que quiera que lo que escribe sea tachado de experimental? Es como llamarlo ficción «sin preparación» o ficción «aquí, jugando con cosas nuevas». Cuando un editor rechaza un manuscrito que tiene un argumento chapucero, suele decir que es «demasiado experimental», como si ser experimental fuese algo malo. También hay gente que piensa que se trata de un estilo sin trama ni sustancia. Otros consideran que no son más que pajas mentales del escritor que tiene la cabeza metida tan profundamente en el culo, que solo lo van a saber apreciar un puñado de universitarios pseudointelectuales. Yo estoy en desacuerdo con todos estos argumentos, pero también opino que habría que ponerle otro nombre que no fuera ficción experimental (quizá «ficción exploratoria» o «ficción estilística»). Esta es para gente a la que le interesan nuevos estilos de escritura (de la misma manera que los fans del bizarro lo leen porque están interesados en ideas nuevas). Merece la pena leer algunos libros solo por el estilo que tienen, aunque la trama prácticamente ni exista. Antes de etiquetarse a sí mismos como bizarro, muchos autores de bizarro tenían un pie puesto en la escena literaria experimental y otro pie en la del terror (y con el dedo gordo puesto en la de la ciencia ficción y la fantasía). Entonces, le debemos mucho a la escena experimental… aunque ya no participemos en ella.

Es posible escribir ficción experimental que también sea bizarro. Ocurre cuando un libro tiene, además del estilo, una trama extraña. Algunos escritores de bizarro que son capaces de hacerlo son Jeremy C. Shipp, Eckhard Gerdes, Steve Beard y casi todos aquellos a los que publica Raw Dog Screaming Press. Algunos de esos autores todavía tienen un pie (o el dedo gordo) puesto en la escena experimental, aunque se les etiquete como bizarro. Yo también tengo un par de libros experimentales (como Razor Wire Pubic Hair). Pero en mi opinión, el bizarro funciona mejor cuando un estilo de escritura muy particular no acaba por ahogar a la trama. La gente lee bizarro por las tramas raras, por lo que estas no se pueden supeditar al estilo.

Desgraciadamente, mientras algunas cosas de ficción experimental pueden ser también bizarro, la mayoría de las obras de bizarro (especialmente las mías), no pueden ser consideradas experimentales. Aunque el estilo sea muy particular, si la novela es demasiado vulgar, estrafalaria, ridícula o no lo suficientemente literaria o «seria», no va a interesar a los lectores y editores de ficción experimental. Por eso es posible que alguien escriba un tipo de ficción que sea demasiado experimental para los fans del bizarro, y demasiado bizarro para los fans de lo experimental. Ese tipo de autores seguramente lo van a pasar mal para ser publicados.

En cualquier caso, resulta bastante sencillo establecer una línea divisoria entre lo bizarro y lo experimental. Además del argumento de la trama contra el estilo, los autores de bizarro tienden a no tomarse a sí mismos demasiado en serio. Y los libros de bizarro suelen ser más divertidos de leer (pero supongo que no es más que mi opinión).

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Traducción de este artículo aparecido en Bizarro Central.

Carlton Mellick III es uno de los autores más destacados del movimiento Bizarro y quizá uno de los autores más prolíficos de su generación con cerca de cincuenta novelas publicadas desde 2001. En 2010 ganó el premio Wonderland por su novela Warrior Wolf Women of the Wasteland y sus relatos han aparecido en la revista Vice y en antologías como The Year’s Best Fantasy and Horror o The Best Bizarro Fiction of the Decade. Orciny Press ha editado en español su novela La casa de arenas movedizas. Puedes visitar su web en carltonmellick.com.

Imagen destacada: Shawn Nystrand.

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